viernes, 12 de abril de 2013

EL VERDADERO OBJETO DE ATAQUE A LAS ENERGÍAS RENOVABLES


En los últimos meses estamos asistiendo a un ataque sin precedentes a las energías renovables por parte del gobierno español. Desafortunadamente este país siempre se ha caracterizado por iniciar grandes gestas que lamentablemente los oligarcas mentecatos y cortoplacistas que han estado dirigiendo a su antojo el país durante los últimos siglos terminan por arruinar. La escenificación que pretenden presentar en el burdo teatrillo a la “opinión pública” se fundamenta en el enorme coste que supone las llamadas “subvenciones” a las renovables, despreciando y sin prestar la más mínima atención a los estudios que por parte de asociaciones han publicado, en las que se demuestra que pese al gasto realizado, existe un beneficio para el país tales como  la aportación al PIB, su efecto en la balanza fiscal y comercial, el empleo, la contribución a la autosuficiencia energética, etcétera.
Estas acciones obedecen en realidad a un mandato claro dado por las grandes empresas eléctricas al gobierno: “queremos recuperar nuestra hegemonía en la generación eléctrica para imponer nuestros precios y apoderarnos a coste de derribo de las instalaciones de generación de EERR”.

El mayor miedo que pueden tener los caudillos eléctricos que manejan el cortijo español es la democratización de la energía. La mayor virtud que tienen las energías renovables es la independencia absoluta de grupos de control energético, ya que permiten que un ciudadano cualquiera en su vivienda, disponga de autosuficiencia eléctrica sin tener los cobros mensuales de la compañía.

En el caso de la fotovoltaica y la eólica, que en Semana Santa han obligado por primera vez en la historia de España a bajar la producción de centrales nucleares, ha hecho saltar todas las alarmas en los cuarteles generales de las eléctricas españolas, infringiendo un pánico escénico que ha desembocado en el despliegue mediático de acoso y derribo al que estamos asistiendo.

La pérdida del dominio del que gozan sobre la generación, transporte y distribución de un bien tan esencial y básico para la humanidad y su desarrollo como es la electricidad, ha levantado ampollas en el oligopolio eléctrico español, y puesto a sus lacayos políticos a aplicarse y ganarse el puesto en alguno de sus consejos de dirección; para lo cual se han comprometido a brindar su brazo gubernativo para acabar con un sector industrial que podría haber sido uno de los pilares de la transición estructural que este país necesita, al igual que la que ya nos negaron en la revolución industrial de hace dos siglos.